Chau Kansas, esperamos volver. Dejamos atrás la ciudad que albergó el primer partido de la selección argentina en este Mundial para seguir camino a nuestra segunda sede: Dallas.
Chau Kansas, hola Dallas, esperamos volver: el búnker "de película" que enamoró a la selección
Kansas City es un punto estratégico. Geográficamente, está en el corazón de los Estados Unidos, lo que la convierte en el principal centro logístico y de distribución del país, donde conectan las grandes redes ferroviarias y autopistas comerciales. Un nudo clave para los negocios norteamericanos, pero un lugar poco elegido para vacacionar debido a sus pocas opciones turísticas tradicionales. Un búnker de primer mundo
Entre los puntos clave para hospedarse allí, el más importante es el centro de entrenamiento. Argentina eligió el complejo del Sporting Kansas City: un predio de vanguardia con tecnología de última generación, canchas de primer nivel con césped mixto, gimnasio de alta competencia, sectores de recuperación muscular y dormitorios con todas las comodidades. A los jugadores no les faltó absolutamente nada.
La ciudad de un solo club (y no es de "soccer")
El fútbol tradicional no es prioridad acá. Todos son fanáticos de los Kansas City Chiefs, el gigante del fútbol americano (NFL). Los bares están inundados de camisetas rojas y blancas enmarcadas con firmas de los jugadores, banderines y banderas.
A pesar de no ser devotos del "soccer", como le dicen, el trato hacia los hinchas fue superlativo. Destaco la amabilidad de la gente: nunca vi a un empleado de comercio con cara larga o tratando mal a un turista; siempre predispuestos y con buena onda.
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