Escuchar artículo

El equilibrio fiscal es una necesidad. Nadie con sentido común puede estar en contra de que el Estado gaste lo que no tiene. Pero hay una diferencia fundamental entre achicar el gasto y desviar fondos. Fondos que por ley tienen un destino específico. Y hay otra diferencia, todavía más importante: entre ahorrar y despreciar la vida. Porque eso es lo que está pasando en las rutas nacionales de Santa Fe. El Gobierno nacional usa los fondos del impuesto al combustible y al dióxido de carbono, que por ley solo pueden destinarse a obras viales, para sostener el equilibrio fiscal, a través de una inversión en plazo fijo. Y esa decisión se está pagando con vidas.

 

Tal como venimos denunciando desde junio de 2025, el periodista Hugo Alconada Mon publicó que desde que asumió Milei, el SisVial, que capta el impuesto al combustible con destino legal exclusivo a rutas, recaudó $1.503.252 millones y ejecutó apenas $394.406 millones. Ejecutó apenas el 26%. Más de un billón quedó en plazos fijos y títulos públicos, con una subejecución total del 73,8%. Con ese dinero retenido se podrían haber intervenido dos tercios de la red vial nacional. Y es una red de casi 40 mil kilómetros.

Autor: admin