Escuchar artículo

Ciudad de México enfrenta uno de los fenómenos geológicos más graves y persistentes del planeta: el hundimiento progresivo de su suelo. Nuevas mediciones satelitales revelan que algunas zonas de la capital descienden más de 42 centímetros al año (algunas llegan a los 50 cm.). Una cifra que los expertos consideran crítica y que ya está dejando daños visibles en infraestructura y servicios urbanos.

Proyecciones científicas estiman que la compactación podría continuar durante otros 150 años, con descensos adicionales de hasta 20 metros en zonas de la capital y 30 metros en la cuenca de Chalco.

 

La causa principal está en el origen mismo de la ciudad: gran parte de la capital se construyó sobre el antiguo lago de Texcoco. Bajo las construcciones permanecen capas de sedimentos y arcillas que se van comprimiendo. El agua tiene mucho que ver con este proceso. Una ciudad de estas dimensiones necesita enormes cantidades y durante décadas se ha recurrido a las reservas subterráneas. A medida que se extrae el agua, disminuye la presión que existe entre los poros del terreno y los sedimentos se compactan. A esto se suma, según explica la NASA, el peso de las construcciones levantadas sobre el antiguo lecho del lago.

El hundimiento no ocurre de manera uniforme. Barrios contiguos pueden descender a velocidades distintas, generando deformaciones en estructuras, grietas en viviendas y afectaciones en carreteras y tuberías.

Autor: admin